10 alimentos que no debemos congelar

alimentos que no debemos congelar

Pensar en los menús semanales y hacer la compra para toda la familia es siempre un quebradero de cabeza. Aprovechar un día concreto para cocinar y congelar raciones nos puede ahorrar muchísimo tiempo. Tener comida congelada, ya cocinada o cruda,  ¡siempre puede sacarnos de un apuro!

La congelación es una de los métodos más efectivos y antiguos de conservación de los alimentos. Este proceso, hace que el crecimiento de los patógenos que contienen ciertos alimentos se detenga o vaya más lento y, por lo tanto, mantengan sus propiedades prácticamente intactas.

Sin embargo, existen ciertos productos que no deberíamos congelar. En la gran mayoría de los casos, realizar este proceso no supone un riesgo para la salud. No obstante, se altera sustancialmente el sabor y textura de la comida.

¿Qué alimentos no debemos congelar?

  1. Leche. El suero de la leche se separa de los demás componentes y al descongelarla, forma grumos. Lo mismo ocurre con la gran mayoría de sus derivados.
  2. Fruta. Una vez descongelada, estará tan blanda y pastosa que dejará de ser apetecible. La podremos usar únicamente para hacer mermeladas o postres preparados.
  3. Arroz y pasta cocida. Ambos alimentos absorben una gran cantidad de agua. Consecuentemente al descongelarlos, tendrán una textura demasiado blanda y “chiclosa”.
  4. Patatas. Igual que la mayoría de frutas, contiene una gran cantidad de agua. Con las bajas temperaturas el agua se congela formando unos pequeños cristales que rompen las fibras, que modificarán la textura de la patata al descongelarla, dejándola mucho más blando de lo normal.
  5. Alimentos congelados previamente. Al descongelar un alimento, las bacterias que contiene en su origen se multiplican. Al volver a congelarlo y descongelarlo de nuevo, incluso podría ser un riesgo para nuestra salud.
  6. Hierbas aromáticas y especias. Con las bajas temperaturas pierden sabor y su textura se ve modificada. La mejor manera de conservarlas es deshidratándolas.
  7. Alimentos fritos o rebozados. Perderán toda su textura crujiente ya que absorberán gran cantidad de agua. Si tenemos algún alimento frito congelado, puedes calentarlo en el horno para que quede menos reblandecido.
  8. Huevos. Si intentamos congelar huevos, es muy probable que se rompa la cáscara y ensuciemos todo el congelador. Si hacemos lo mismo con claras montadas, perderán por completo su textura.
  9. Quesos. Podremos utilizar quesos congelados para gratinar o rellenos, pero por norma general, los quesos frescos pierden su textura esponjosa y los quesos más curados se vuelven harinosos.
  10. Verduras de hoja verde. Al descongelar este tipo de verduras, cambian de sabor, se marchitan y  cogen una textura más blanda de lo normal.
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